Cada vez son más las voces que se escuchan defendiendo la necesidad de una reforma laboral. La dualidad de la contratación (indefinidos o temporales) parece ser que frena la flexibilidad del mercado laboral español. Por este motivo, Juan Antonio Sagardoy, experto laboral presidente de Sagardoy Abogados, defendió ayer la necesidad de que el mercado laboral cuente con un contrato único, aunque consideró que sería más conveniente que su duración fuera de seis a ocho años y no de dos como propone la CEOE. También discrepó con la patronal en la indemnización, asegurando que la misma debería quedar fijada entre la empresa y el trabajador cuando se firma el contrato.
Sagardoy, que presentó la guía laboral «Workpocket» de Randstat, concretó que con un contrato único se acabaría con los efectos derivados de la actual contratación, como que se desincentiva la rotación laboral; merma la productividad y reduce la inversión de las empresas en formación.
Por este motivo, dijo que la flexibilidad que necesitan las empresas se lograría con «un único contrato de trabajo que implique un aumento paulatino de la indemnización por despido en función de la antigüedad».
La idea de contrato defendida por Sagardoy sería «un término medio» entre el temporal y el fijo, aunque precisó que no se debe «hacer del costo y sólo del costo la columna vertebral de toda la reforma laboral. Me parece un error», pese a que «nuestros módulos son los más altos de Europa».
Lo que sí dejó claro es que tal y como está configurada hoy en día la indemnización por despido, además de desincentivar la movilidad de los trabajadores entre empresas, «no favorece ni la creación ni el crecimiento de las empresas más productivas».
Por otro lado, ayer la patronal de empresas de trabajo temporal, Agett, confirmó en su «Avance del Mercado Laboral», que elaboran Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Agett, que la tasa de paro superará el 20% a finales de año, mientras no se estanque el crecimiento de la población activa.
Una nota característica del mercado laboral es que los trabajadores cada vez utilizan más las ETT para buscar trabajo, ya que España es el quinto país de la UE-27 que menos utiliza los Servicios Públicos de Empleo. En concreto, según el informe, el 30,1% de los parados (965.000) acudieron a una ETT.