El estudiante, perfil tradicional del trabajador de esta época, tendrá que competir con el resto de parados: con y sin experiencia, jóvenes y mayores, mujeres y hombres, inmigrantes y nacionales, que aprovecharán el verano para encontrar un trabajo.

¿Conseguirá este verano calentar el mercado laboral y aumentar las contrataciones? Responder a esta pregunta resulta complicado teniendo en cuenta que la crisis está superando las previsiones que lanzan el Gobierno y otros organismos e instituciones.

El sector de las empresas de trabajo temporal son las primeras en experimentar las variaciones que pueda vivir el mercado laboral. De hecho, el verano pasado, cuando se comenzaba a hablar abiertamente de crisis, pero aún se desconocía su gravedad, la contratación de las ETT se redujo ya un 17% con respecto al verano de 2007.

Una fuerte caída que anticipaba lo que iba a venir después. El panorama de un año a esta parte ha cambiado drásticamente: en el tercer trimestre del 2008, los datos arrojaron la primera caída del empleo desde 1994 (se perdieron 164.300 puestos de trabajo), según el Indicador Laboral de Comunidades Autónomas de Adecco-Iese, y se produjo la mayor subida del número de parados de la historia del país en aquel momento (de un 45% interanual hasta alcanzar 2.599.000 personas y una tasa de paro del 11,3%).

En cambio, los pronósticos para este verano baten este récord que hace un año parecía muy preocupante. De hecho, el ILCA Adecco-Iese prevé la destrucción de 1,5 millón de puestos de trabajo en el tercer trimestre de este año, en comparación con el mismo periodo de 2008. Con este escenario, Adecco tampoco prevé que la contratación temporal vaya a reactivar el mercado laboral en verano como siempre ha ocurrido.

Este año la crisis no ha sorprendido a las empresas, las cuales han tenido tiempo de planificar sus plantillas y adaptarlas a la caída del consumo. Incluso, en la hostelería se ha producido un hecho que hacía muchos años que no ocurría: ha habido hoteles que han cerrado en temporada baja para dar vacaciones a su personal y así tenerle disponible durante el verano y ahorrarse la contratación temporal por sustitución de vacaciones.

Por eso, aunque los veranos siempre han sido fuente de empleo, la crisis impedirá que así lo sea por segundo año consecutiv Adecco prevé que este verano la contratación temporal vuelva a caer con respecto al mismo periodo del año pasado un 50%, lo cual no predice a corto plazo ninguna mejora del empleo en el país.

CAMBIOS EN EL PERFIL

Si tradicionalmente la época estival beneficiaba a los jóvenes estudiantes que aprovechaban los meses de verano para obtener un dinero extra y tener su primer contacto con el mercado laboral, este año el perfil del trabajador cambiará considerablemente. Así, los jóvenes tendrán que competir con los más de 4 millones de parados, cuya situación de desempleo dará lugar a que se interesen por puestos en los que con anterioridad no habían reparado.

Dentro de estos nuevos trabajadores veraniegos, las amas de casa jugarán un papel importante ya que muchas de ellas decidirán incorporarse al mercado laboral con el fin de aportar unos ingresos extras a la unidad familiar, afectada generalmente por la situación de desempleo de algunos de sus miembros.

Las personas mayores de 40 años, por su parte, uno de los grupos directamente afectados por los despidos masivos, también buscarán un trabajo, aunque sea de carácter eventual, para hacer frente a su situación en un momento en el que muchos de ellos no tienen ya derecho a la prestación por desempleo. Otra diferencia importante con respecto a años anteriores es que mientras la contratación de inmigrantes en los meses de verano no representaba un incremento sustancial en este colectivo con respecto al resto de meses del año, ya que su prioridad era encontrar un empleo duradero que les otorgara cierta estabilidad en nuestro país, este año también optarán a todo aquello que consideren adecuado a sus posibilidades, dado que la falta de ingresos, como el resto de colectivos, les obligará a trabajar allí donde existan ofertas de trabajo.

Derivado de lo anterior, la formación de los trabajadores también será superior a la de años precedentes: en estos momentos la alta tasa de paro afecta por igual a personas con formación que sin ella, por lo que no sólo los estudiantes de titulaciones medias o superiores intentarán obtener ingresos en su periodo vacaciones, sino que también aquéllos ya licenciados o diplomados, o con una dilatada experiencia profesional, intentarán hacerse un hueco para hacer frente a sus gastos.

LOS SECTORES ADAPTAN SUS PLANTILLAS A LA CAÍDA DEL CONSUMO

Este año la crisis no ha cogido por sorpresa a las empresas, las cuales han ido adaptando su plantilla a la caída del consumo, previendo así sus necesidades de recursos humanos en verano. De esta forma, en la hostelería se ha producido un fenómeno que hacía tiempo que no se veía: determinados hoteles de zonas como Andalucía, en donde se prevé una caída de la ocupación de un 20%, han cerrado sus puertas en temporada baja, dando vacaciones a sus trabajadores.

Así, en el comienzo de verano toda su plantilla estará disponible y no tendrán necesidad de contratar temporalmente empleados para las sustituciones por vacaciones. En la industria se ha producido también un cambio de tendencia. Si tradicionalmente el verano suponía la contratación de un importante número de trabajadores en este sector para sustituir a aquéllos que estuvieran de vacaciones, este año las empresas optimizarán al máximo sus plantillas, de tal forma que los periodos vacacionales comenzarán antes y terminarán más tarde con el fin de que los propios trabajadores puedan suplir la ausencia de sus propios compañeros.

En algunos casos, algunas fábricas optarán por parar la producción en el mes de agosto y dar así vacaciones al mismo tiempo a sus trabajadores, rompiendo una tendencia que se venía produciendo en los últimos años de mantener la producción todos los meses por igual. Ante la caída del consumo, el sector de logística y transporte tampoco prevé un aumento de la contratación temporal para cubrir la demanda y la banca, otro sector típico generador de empleo en la época estival, verá paralizadas las contrataciones debido a la reestructuración que está viviendo.

SE DEMANDARÁN PUESTOS, PERO MENOS

Pese a que la demanda de puestos experimentará un importante retroceso con respecto a años anteriores, seguirá existiendo un considerable número de ellos que serán demandados por las empresas, aunque en menor medida. Así, cocineros, camareros o recepcionistas de hotel con idiomas serán los más requeridos en los negocios de restauración y hoteles, mientras que los agentes de viaje, guías turísticos, animadores socioculturales y monitores de tiempo libre serán los trabajadores estrella del verano para las agencias de viaje, parques temáticos y centros de ocio.

En el sector industrial, donde quizá sea más patente el descenso en la contratación, habrá empresas que aunque registren un descenso de su producción en estas fechas, aprovecharán el momento para reorganizar su stockaje, actualizar inventarios o a realizar el mantenimiento y limpieza de la maquinaria y otras infraestructuras. Por este motivo, en él se demandarán perfiles como técnicos de mantenimiento, todo tipo de oficiales industriales, operadores, peones, carretilleros de grúa e inventaristas. Aunque no en la misma medida que hace un año, pero también motivado por el incremento de la población en las zonas turísticas, se producirá un repunte de la contratación de los perfiles relacionados con los servicios. El transporte, la logística o los centros comerciales, necesitan reforzar sus plantillas ante el aumento del consumo y la necesidad de cubrir algunas de las bajas de las vacaciones.

Así, cajeros, dependientes, reponedores, montadores de cambio de imagen de establecimientos o auxiliares administrativos, también serán reclamados. Los perfiles de telemarketing, como teleoperadores y recepcionistas de llamadas con idiomas seguirán siendo reclamados por parte de las empresas de asistencia en carretera, ya que es un periodo en el que los desplazamientos se disparan con respecto al resto del año.

También es el momento en el que las compañías de seguros y de seguridad lanzan sus campañas de venta, por lo que necesitan crear o reforzar sus equipos con comerciales, coordinadores de call center y fuerzas de venta. En zonas de costa como Baleares o Levante, es habitual el lanzamiento de nuevos productos a través de promociones, por lo que se produce un incremento importante de perfiles altamente cualificados como gestores de punto de venta o delegados de zona, responsables de todo el dispositivo comercial y logístico, además de promotores y azafatas.