Los servicios públicos de empleo no cuentan a más de 500.000 parados
España ostenta el primer puesto de la OCDE en tasa de paro. Del mismo modo que la UE, esta institución se aferra a los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que publica trimestralmente el Instituto Nacional de Estadística.
Pero existe otra escala de medición —ésta mensual—, realizada por los Servicios Públicos de Empleo (SPEE, antiguo Inem). Y a partir de aquí, las cuentas no salen.
En el camino del Ine (4.170.000 desocupados) al Inem (3.500.000) se pierden más de medio millón de desempleados. La razón del descalabro hay que buscarla, primero, en la economía sumergida que no florece en el recuento del Instituto de Empleo y sí en la encuesta telefónica de la EPA.
Y, por otro lado, el SPEE deja fuera de contabilidad a parados en más de una decena de supuestos. Se trata de condicionantes que sí son válidos para el instituto estadístico nacional.
Si 2+2 son 4, pero los resultados son otros, las disparidades radican en la manera de contar.
Por ejemplo, pongamos que en una oficina estatal de empleo hacen cola cuatro personas. La primera se encuentra realizando un curso de formación. El siguiente es un estudiante que tramita una demanda de empleo pero sólo para dos meses, durante el verano. El tercero busca un empleo con una jornada igual o inferior a 20 horas semanales. El último es un agricultor que percibía, hace casi un año, el subsidio agrario.
¿Están en paro estos demandantes? Sí. ¿Cuentan como desempleados para el Inem? No.
Una aguja en un pajar
Que el Inem es pagador de subsidios más que buscador de empleo se constata en la práctica demostrada por una cuarta parte de los desempleados que eluden pasar por sus oficinas para tramitar una petición oficial de trabajo.
Según un informe de la gestora de recursos humanos Alta Gestión (Adecco), el 23% de los parados españoles obvía a los Servicios Públicos para encontrar una ocupación. Buscan, pero por por otro lado, a través de contactos, envío de currículos por internet, anuncios clasificados, oficinas de trabajo temporal…
La actitud denota la percepción que tienen del Inem los trabajadores, parados y en activo: resulta un intermediario eficaz para tramitar el cobro del subsidio por desempleo y acceder a la oferta de cursos de formación. Y punto.
El 66% de los parados considera internet como la primera opción para encontrar un trabajo
Únicamente el 9% de los consultados por Alta Gestión consideró que los servicios públicos son el organismo más adecuado para encontrar un empleo, frente al 89% que creen que es como buscar una aguja en un pajar. El mismo porcentaje se inclina por las empresas de trabajo temporal como nexo más eficaz para regresar al mercado laboral.
Y es que encontrar una ocupación a través de SPEE resulta quimérico para trabajadores como Ana, administrativa —actualmente interina en una consejería autonómica—, 15 años inscrita como mejora de empleo.
Ha pasado varias veces por el paro y no hay año que no realice algún cursillo de formación. Levanta la ceja con cara de póquer cuando le preguntan si los servicios públicos le han ayudado a encontrar un trabajo: en el tránsito entre empresas privadas y oposiciones el teléfono nunca ha sonado, aunque sí reconoce que en los últimos años le vienen facilitando la participación en programas de formación online y le comunican la oferta de cursos mediante correo electrónico.
9 de cada 10 personas sin empleo creen que el Inem no es un servicio eficaz para buscarlo
Testimonios como el de Ana apuntan que cuando “te encuentras en paro, más vale que tomes el camino de en medio”. De los sondeados, sólo un 43% reconoce haber recibido alguna llamada de la institución estatal de empleo, pero sólo en un 24% de los casos fue para ofrecerles un puesto de trabajo.
No solamente las empresas especializadas en buscar empleo son percibidas como las más adecuadas para encontrarlo: internet también ha ganado terreno. Según la empresa de trabajo temporal Randstad, un 66% de los parados considera que la Red es la primera vía para iniciar una actividad profesional. Ahora bien, la mayor parte de ese porcentaje la componen los aspirantes más jóvenes.
El Inem, más un agente subsidiario que de búsqueda de trabajo
La percepción de los parados sobre los Servicios Públicos de Empleo como mero intermediario para percibir la ayuda económica estatal y no para buscar trabajo se constata con las partidas monetarias destinadas a estas competencias.
El Inem tiene dos funciones principales: el fomento del empleo y proporcionar prestaciones económicas. Sin embargo, la balanza entre uno y otro cae sobre las ayudas, más que sobre el fomento del empleo, en un momento en el que el paro asciende cada mes.
Esto puede percibirse claramente con las partidas monetarias destinadas en los Presupuestos Generales del Estado para este año, que arrojan una diferencia entre una y otra de 12 millones de euros. Al fomento del empleo se dedican unos 7,5 millones de euros, mientras que para los subsidios, 19,6 millones.
No obstante, no todos los parados perciben ayuda económica. Además de los que se quedan fuera del registro del Inem por alguna de las 13 excepciones que contempla la ley y los que dedicen no apuntarse, las ayudas públicas por desempleo llegaron tan sólo a 2,6 millones de personas en junio. Por tanto, y teniendo en cuenta únicamente los datos del Inem, casi un millón de parados no recibe prestación.


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