La crisis que atraviesa España afecta a todos los ámbitos, incluido el universitario. Desde hace ya más de un año que en las Universidades públicas madrileñas hay problemas para afrontar gastos, debido a que la Comunidad Madrid no ingresa las cantidades comprometidas en su momento. Los presupuestos se reducen cada vez más, y ya el año al menos una de las Universidades madrileñas no ha podido comprar manuales actualizados para su biblioteca. No hace falta que subrayemos el contrasentido -y el peligro- que encierra que un centro de estudios universitarios no pueda invertir en libros para su consulta por profesores y alumnos. Si en una casa de estudio se reduce el material de estudio… ¿qué queda?
El panorama para el año que acaba de comenzar es tan difícil o más que el pasado. Es lógico, pues, que los rectores de las Universidades públicas madrileñas estén preocupadísimos, y propongan, para ahorrar presupuesto, la concentración de titulaciones, reduciendo las carreras repetidas en distintos campus y aunando esfuerzos para poner en marcha nuevas titulaciones con la participación de universidades diferentes.
Se trata de una medida sensata, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en la fase final de la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (también llamado proceso de Bolonia); sistema educativo nuevo al que todas las Universidades han tenido que adaptarse y que conlleva un incremento de gastos importante si se quiere hacer las cosas bien. Claro que las chapuzas son más baratas…
Veamos en qué consiste este cambio que nos viene de la Unión Europea:
El objetivo fundamental es lograr la convergencia en el ámbito educativo universitario, de modo que éste presente ciertos elementos comunes que favorezcan la transferencia de competencias, el reconocimiento académico de títulos, y la movilidad de estudiantes, profesores, personal de administración, y titulados. Se pretende que la Unión Europea sea un espacio común de reconocimiento de titulaciones, de transparencia y de cooperación europea en la garantía de la calidad. Así, con independencia del Estado en el que se haya cursado una determinada titulación, la forma en que se ha impartido permitirá que se reconozca como válida en cualquier otro país de la Unión.
Por supuesto, más allá de estos objetivos e intenciones, otra cosa es que se consigan los resultados esperados, porque el proceso no está siendo nada sencillo, y además se presta a un mero cambio formal, casi únicamente de denominaciones.

(Continúa)

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