En el diario El País del 16-1-10, los sres. Bolaños y Trillas publican un artículo titulado “Despedidos por no remar con la empresa. Las compañías empiezan a apuntar al compromiso y la actitud como clave en los ajustes de plantilla”.
Se toma como referencia lo que ocurre en Seat, filial española de Volkswagen, en la que acaban de ser despedidos 330 directivos y cargos medios, a través de indemnizaciones o prejubilaciones, por “bajo rendimiento”. La idea es que cuanto mayor sea el compromiso con la empresa, mayor será la productividad del trabajador.
Lo habitual en los despidos es alegar pérdidas económicas, necesidades de organización o cuestiones técnicas. La novedad es que el bajo rendimiento, mucho más difícil de precisar, se abre paso incluso en los expedientes de regulación de empleo (ERE). Las estadísticas sobre estos expedientes autorizados -no hay recuento oficial de las causas de despidos individuales-, evidencian que, con la crisis, eso ha cambiado: el peso de esta causa en el total de personas afectadas por ERE se ha triplicado (del 2,5% al 7,5%).
En tiempos de crisis, la insistencia en el bajo rendimiento como motivo del despido tiene una doble lectura. De cara al mercado, se transmite que se está dispuesto a hacer cualquier sacrificio por competir ahora que ganar cuota es imprescindible ante el bajón de las ventas.De cara a la plantilla, se refuerza la idea de que la productividad es el baremo esencial, que hay que arrimar el hombro.