Uno de los pocos sectores satisfechos con la reforma laboral es el de las empresas de trabajo temporal (ETT). A diferencia de la CEOE, organización a la que pertenecen, las ETT han conseguido casi todas sus reclamaciones históricas. Solo les ha faltado reducir las cotizaciones de los contratos del personal que ponen a disposición de sus compañías clientes.

Por un lado, el Gobierno traslada una directiva europea a la normativa española para levantar, a partir del 2011, el veto de actuación de las ETT en sectores como la construcción. Además, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, anunció ayer la incorporación a ultima hora de la propia Administración como uno de los sectores en los que las ETT podrán ceder a empleados para cubrir puestos temporales.

La reforma abre un periodo para que las ETT de mayor peso se constituyan en la nueva figura de las agencias privadas de colocación con ánimo de lucro, que podrán colaborar con el Servicio Público de Empleo (el viejo Inem) en programas de recolocación y en la gestión de ofertas de empleo.

El Gobierno abre la puerta a que las ETT, transformadas en agencias de colocación, puedan buscar empleos indefinidos, aunque siempre con la premisa se que no podrán cobrar a los trabajadores y que respetarán los principios de no discriminación.

Al mismo tiempo, el decreto aprobado ayer refuerza la igualdad retributiva entre los empleados temporales cedidos por las ETT y los de la plantilla de la empresa usuaria.

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