Una de las medidas que se introdujeron en la reforma laboral aprobada por el Gobierno en junio de 2010 era la creación de las agencias privadas de empleo, cuyo objetivo es ayudar a los servicios públicos –antiguo Inem– a colocar el mayor número de parados posible. En España ya se ha creado la primera agencia de este tipo (Oficina Privada de Empleo), pero su trabajo, como el de las que vengan, será muy complicado.

Hasta ahora el Inem solo interviene en el 3,2% de todas las colocaciones registradas en España, según los datos facilitados por el propio Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE). De un total de 1.148.103 colocaciones registradas en 2010, solo 36.796 se consiguieron a través del Inem. Esta cifra tan baja confirma el escaso papel que juegan los servicios públicos de empleo en la reactivación del maltrecho mercado laboral español. En Galicia solo se colocaron a través del Inem el 1,5% de los demandantes, es decir, 851 personas sobre un total que supera las 55.000.

Como aseguró a Xornal el director general de la Oficina Privada de Empleo, Santiago Rodríguez, las agencias privadas esperan colocar en ocho meses al 9% de los parados, lo que supone triplicar la tasa de intermediación actual. Con todo, desde las agencias privadas que empiezan ahora a operar se reconoce que su actuación no hará milagros.

La inmensa mayoría de los contratos se consiguen gracias a los contactos de cada demandante, ya sea a través de la familia, amigos o de compañeros de profesión. Un papel cada vez más importante lo juegan los portales de empleo virtuales, como Infojobs.et, que en un año ha conseguido cerrar cerca de 700.000 contratos de trabajo, 20 veces más que el Inem, que opera con mucho más personal y con más oficinas presenciales. Los más de cuatro millones de parados depeden de ellos mismos.

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