A pesar de sus 39 años, el presidente de la ETT Randstad España, Rodrigo Martín, es ya todo un veterano en el negocio de trabajo temporal y servicios profesionales, y desgrana argumentos para intentar derribar algunos “mitos” que persisten en la opinión pública sobre conceptos como seguridad, temporalidad y precariedad en el empleo.

Martín, que comenzó su carrera profesional como consultor en Accenture, recaló en Randstad hace unos 14 años, tras un breve paso por la cadena Antena 3. En la ETT, entre otros cometidos, se encargó de dirigir la integración en la Península de las firmas rivales Humano, en el año 2000, y Vedior, en 2008, lo que le da una inmejorable visión de los entresijos de la compañía y del sector en general.

Su primera afirmación es tajante: “Hoy en día, la seguridad en el trabajo no te la da un contrato indefinido, sino tus aptitudes, tus capacidades para aportar valor a una compañía. Tu empleabilidad, en definitiva”, afirma el presidente de la mayor ETT española por ingresos, que facturó 861 millones de euros el año pasado.

Aunque en España ahora es complicado hablar de seguridad en el trabajo, con cerca de cinco millones de desempleados (un 21% de la población activa), provocados en buena parte por la agudeza de la crisis y un modelo económico excesivamente volcado en el ladrillo, el directivo insiste en la necesidad de reforzar la educación y la formación para tener herramientas que allanen el acceso al mercado laboral.

Y añade: “En todo caso, las cosas están cambiando. Las nuevas generaciones, cada vez más, y al igual que ocurre en otros países vecinos, no buscan tanto un empleo indefinido sino más flexibilidad, que, por ejemplo, les permita más disponibilidad para viajar o cambiar de trabajo con facilidad”.

Temporalidad
“Además –lamenta Martín, tocando otro punto controvertido en el mercado español, donde uno de cada cuatro asalariados tiene contrato temporal–, siempre se enlaza temporalidad y precariedad y no estoy para nada de acuerdo con eso. Aunque se esté en trabajos cortos y temporales, y eso suponga renunciar a ciertos niveles salariales, uno se está formando y eso siempre es positivo”. Y añade, como signo de normalidad dentro de su amplio bagaje profesional: “Mi primer empleo fue temporal, haciendo encuestas para el Instituto Nacional de Estadística (INE)”.

Dentro de esta línea argumental, el presidente de Randstad tiene claro que “no se puede atender la demanda de empleo temporal con contratos indefinidos porque en España hay actividades estacionales muy importantes, como el turismo en verano”.

Por ese motivo, Rodrigo Martín no duda en decir abiertamente que “en España, por su estructura productiva, hace falta una temporalidad mayor que en el resto de Europa. Eso sí, esa temporalidad debe estar bien gestionada, y somos las ETT quienes mejor sabemos hacer ese trabajo”. En este punto, el directivo considera que la percepción social del sector ha mejorado mucho en los últimos años: “Antes, las empresas de trabajo temporal estábamos más demonizadas, pero las cosas han cambiado porque todo el mundo tiene un conocido o un familiar que ha accedido a un puesto de trabajo, que muchas veces se acaba convirtiendo en un contrato indefinido, a través de una ETT”.

Reforma laboral
Aun así, Rodrigo Martín cree que hay mucho potencial para el sector en España, ya que siguen persistiendo trabas para su actividad que, a su juicio, no favorecen precisamente la creación de empleo.

“La reforma laboral era necesaria, aunque podía haber sido más ambiciosa. Abrió puertas, pero dejó otras entreabiertas y sin concreción”, afirma Martín. Uno de los avances de esta reforma es que “ahora que se nos permitirá colaborar con los servicios públicos de empleo, pero sólo a través de la divisiones de selección y otras, pero no con nuestras filial de trabajo temporal propiamente dicha, que suponen un 70% de nuestra estructura”.

Asimismo, el directivo apunta que con la reforma laboral se han levantado algunos vetos a la actividad de las ETT, ya que ahora podrán proporcionar trabajadores eventuales a las administraciones públicas y a la construcción.

Directiva comunitaria
No obstante, el presidente del grupo insiste en que el Gobierno debería haber traspuesto ya la normativa comunitaria que regula el trabajo temporal, para lo que tiene de plazo hasta el 31 de diciembre de 2011, y que suprimirá las limitaciones que siguen existiendo en España en este sector, a diferencia de la mayor parte de países europeos.

“Seguimos sin poder operar en el sector sanitario en puestos de ATS o médicos, aunque sí podríamos contratar a un administrativo para un hospital. Seguimos estando vetados para puestos de trabajo con exposición a agentes cancerígenos”, enumera Martín. Y resume: “Muchos de estos vetos a las ETT se sustentan en que tratan de evitar la posible siniestrabilidad en el trabajo, cuando se ha demostrado que en actividades consideradas de riesgo en las que no podíamos operar, la siniestrabilidad precisamente ha aumentado”, asegura.

El presidente de la mayor ETT española insiste en un dato para él clave, que debería bastar para suprimir cualquier limitación al sector: “A mayor tasa de penetración del sector, menos paro. La tasa de contratos temporales gestionados por ETT no llega al 1% en España, una cifra que duplican o incluso triplican países como Alemania y Holanda, que tienen una cifra de desempleo menor de la mitad que la española”.

Convenios
Por otra parte, el directivo cita la necesidad de un buen acuerdo en la reforma de la negociación colectiva entre patronal y sindicatos, que está ya en su recta final y prevén presentar después de las elecciones municipales y autonómicas del próximo domingo. Aunque el ejecutivo percibe, como ya ha reconocido recientemente el presidente de CEOE, Joan Rosell, que el pacto no será el deseado por los intereses empresariales, Martín deduce que en esta etapa de reformas la conclusión es evidente: “Parece claro que vienen años de moderación salarial y de que el sueldo esté más ligado a la productividad”.

Respecto a la multiplicidad de convenios (sectoriales, estatales, regionales) a los que deben adaptarse las ETT, el directivo sostiene que “son demasiados y muy diferentes”, por lo que, dice, conviene una simplificación de esa compleja estructura, otro de los temas que se está abordando en la reforma de la negociación colectiva. “No tiene sentido que, haciendo las mismas funciones, las diferencias salariales puedan ser muy altas dependiendo de a qué convenio pertenece el empleado”, afirma.

Martín también es contundente cuando afirma: “Me consta que hay mucha economía sumergida en el mundo del empleo y debe perseguirse, sobre todo en momentos difíciles como el actual, cuando hay gente cobrando el subsidio y está trabajando en negro”.

“Tendremos años de crecimiento moderado”
La dureza de la crisis económica, y su especial incidencia sobre el empleo en España, ha pasado una seria factura al negocio de las ETT. Randstad Iberia, que se ha convertido en líder del sector español tras la compra de Vedior, facturó 861 millones de euros en 2010, un 8% más, una cifra muy lejana a los 1.166 millones de 2007, año previo al comienzo de la crisis.

“Para este año, y los siguientes, prevemos un crecimiento moderado, en línea con las expectativas de recuperación del empleo”, afirma Martín. Randstad Iberia, que tiene una plantilla de 1.450 trabajadores y 257 oficinas, “da empleo a unas 25.000 personas cada día” y, de esta cifra, en el último trimestre de 2010, “fueron 54.000 personas distintas las que consiguieron trabajo”.

El directivo destaca que la “edad media de nuestra plantilla interna es de 37 años y más del 70% son mujeres, lo que demuestra que somos un ejemplo de conciliación de la vida familiar y laboral”. Martín considera fundamental poner “en valor el talento que hay en las empresas, para lo que es imprescindible que la gente se sienta útil y haya una comunicación ágil y fluida”.

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